Arte boliviano


Miren lo que encontré esta vez:

"El arte boliviano no es un fenómeno monolítico. No todo el país es andino ni frío o montañoso. No todo el territorio boliviano es inca, quechua o aymara, ni siquiera hispano. Tenemos una notoria diversidad de paisajes, etnias y culturas, para mencionar algunos aspectos fundamentales en los que éste país se caracteriza precisamente por la ausencia de homogenidad.
A pesar de que se podría tal vez decir lo mismo de Francia, Italia o Suiza (prácticamente de casi cada país del planeta ) , lo que hace de Bolivia algo especial es que muchos de sus aspectos son extremadamente diferentes entre sí. En otros países la diversidad es menos notoria: Las comunicaciones y la uniformación económica e ideológica han logrado, en gran medida, homogenizar lo que antes era diferente. Este no es el caso en Bolivia, razón por la que la producción artística es variada, diversa y difícil de ordenar en categorías sencillas.
Al apreciar el arte boliviano, éste nos parece aún más variado que el de otros países debido al hecho de que se espera que éste sea homogeneo ( algo andino, algo folclórico, algo naif, algo mágico ) y, al conocerlo, contrastan la expectativa con la experiencia:
La producción artística es mucho más divergente de lo que se pensaba.Actualmente no existe en Bolivia un arte oficial como en los años oscuros de la dictadura. Ni siquiera tenemos un arte inoficialmente dominante ( como en el caso de las modas, corrientes o trends impuestos por el mercado en otros países). Existe una pluralidad de acercamientos al problema artístico, la que no necesariamente coincide con la pluralidad del "todo vale" pregonado por los defensores de la condición posmoderna."

Si lo quieres visitar:
www.bolivianet.com/arte

sortilegio contra el frío

Te dije que hiciéramos el amor como felinos rugiendo como pareja de libélulas copulando en el aire, como cebras, como venados. Todo es posible en esta noche fría en que ululan los árboles y la casa es una nuez frágil vadeando las enormes bocanadas del viento. Estamos solos y sin embargo la soledad no existe. Si juntamos las manos encenderemos el fuego imprescindible para vernos los ojos brillantes del deseo. Tu piel me atrae con la gravedad de todo el cosmos que afuera sufre su negra eternidad impenetrable.
Pretendamos que somos una nave sobre la tersa espalda del océano y en el cuenco profundo de la madera, acomodémonos para el amor, acurruquémonos y seamos otro nuevo elemento; una fusión de aire, fuego y agua.


(Gioconda Belli - Nicaragua)

de almohada un zapato

PorRafael Rincón (*)


Llueva, truene o relampaguee más de cuatro mil personas duermen todos los días y todas las noches en las calles del centro de Medellín. El 25% de ellos son niños y niñas.De tanto verlos se termina por creer que la indigencia es una opción de vida, un proyecto elegido, un destino y no un resultado de la pobreza. La indigencia se define como un “fenómeno” social, algo raro que aparece ante nuestros sentidos y que no tiene autores. La indigencia es propia de una sociedad desigual que no quiere culpas y esconde a los artífices de ella.Hay indigentes que duermen con un ojo cerrado y el otro abierto y con un zapato de almohada y el otro encaletado en la parte alta de una caja de teléfonos públicos, artimañas de seguridad nocturna que acostumbran para bajar el perfil, cuidarse, conciliar el sueño y no atraer ladrones. Una forma picaresca de espantar a los amigos de lo ajeno.Más que indigentes y “llevados” los eufemísticamente nombrados “habitantes de la calle” o “población en situación de calle” son una expresión de rebeldía no organizada contra las políticas de bienestar de un Estado comunitario que pretende desconocerlos, volverlos invisibles, disfrazarlos, lavarlos para que no le huelan maluco a los visitantes.Los “indigentes” son indicadores vivos del bajo impacto de una política social fundada en la asistencia. Ellos son una muestra estadística hedionda, graficada con cartones, pedazos publicitarios de pasacalles que se producen en las calles céntricas de las ciudades; ellos asquean a las sociedades de ornato, a las oficinas de turismo y a las fuerzas de policía.La diferencia entre una política pública social fundada en la solidaridad y una política pública fundada en la asistencia está en que la primera reconoce la dignidad de las personas y las trata como parte de todo el cuerpo social: la indigencia no es un problema de los indigentes. La segunda, la política de asistencia social, mira a los indigentes como almas que deben alcanzar el cielo y que se han apartado del Estado, de la iglesia y del mercado y que por lo tanto requieren ayuda espiritual y rehabilitación social y comercial.Los indigentes no exigen sus derechos todos pronuncian con ojos de ternero huérfano la frase humillante: “señor me va a colaborar”.Tomarse en serio el problema de quienes duermen en la calle es formular una política social fundada en la solidaridad, no en limosnas estatales ni particulares. Significa el desarrollo de una política de solidaridad para su ejercicio como deber y no como desprendimiento. Significa reconocer que hay responsables políticos y económicos de la situación de indigencia y que la indigencia es mucho más que una opción deliberada de vida.La indigencia exige una política social que empieza con el compromiso del Estado de no usar el presupuesto para dar limosnas y sí para priorizar en calidad y cantidad a los más necesitados con el gasto público social.Se necesita una intervención estatal fuerte –como aquella que hacen las comisiones de regulación de los servicios públicos domiciliarios– para impactar favorablemente a los más desaventajados. No será la mano invisible del mercado, ni el comportamiento filantrópico, ni el altruismo cívico el que hará la equidad. El Estado puede producir una legislación social para acabar con la indigencia, para que la paguen quienes la generan, de la misma manera que produce legislación para proteger a los empresarios del transporte prohibiendo injustamente las “moto-taxis”.El Estado debe reconocer que la indigencia no cayó del cielo, tiene unos responsables; y debe reconocer que no será el Espíritu Santo quien la va a remediar. El Estado colombiano está definido como Estado Social y tiene por lo tanto la obligación de actuar a favor de los más necesitados.No basta tampoco un contrato con una ONG empresarial para que los indigentes sean asistidos con dineros públicos y salvar el balance social de los más pudientes; los habitantes de la calle necesitan más gasto social por ejemplo que los programas de anorexia y bulimia porque son más necesitados y están más desgajados del cuerpo social.
Medellín, 20 de septiembre de 2006
publicado originalmente en: www.elyesquero.blogspot.com
(*) Director del Consultorio de Derechos y Gobernabilidad háBeas corpus

las fotos de barbara

hola:

entre tanto ruido, entre tanto exceso, vale la pena detenerse a veces. es necesario detenerse un poco. parar un poco. y mirar.
por ejemplo:

http://bmfoto.blogspot.com/

revista criterios

El pasado 6 de septiembre, Criterios, revista internacional de teoría de la literatura, las artes y la cultura, inauguró su sitio en Internet: www.criterios.es En él se pueden hallar informaciones bibliográficas sobre los trabajos y autores publicados desde 1972 en Criterios revista-boletín-sección de La Gaceta de Cuba, en la Colección Criterios, y, por entrega de Criterios, en otras muchas revistas y libros nacionales y extranjeros. También se pueden descargar libremente files PDF con artículos publicados en números de la revista Criterios ya hace mucho agotados y en otros libros y revistas de difícil adquisición. Cada mes, se añadirán unos diez trabajos teóricos sobre literatura, artes y cultura en traducción directa de sus lenguas originales. En la sección Novedades del sitio se podrá hallar información sobre las nuevas adiciones.

www.criterios.es

donde manda marinero





Con el crudo de las bodegas volveré a buscar
todo el tiempo vivido, que hemos perdido sin protestar,
voy a probar primero al olvido, a lo ajeno,
voy a pasar a retiro de un tiro al culpable de mi soledad.

No sé qué quiero pero sé lo que no quiero,
sé lo que no quiero, y no lo puedo evitar,
puedo seguir escapando y aun lo estoy pensando,
lo estoy pensando pero estoy cansado de esperar;

El marinero de río, no tiene calor ni frío,
la ciudad no tiene puerto, y se siente muy vacío (¡ay, qué pena!),
últimamente ha perdido su capacidad de sorpresa,
en un vaso de cerveza caliente fue que se la olvidó;

quiero elegir del mapa un lugar sin nombre a donde ir,
será el lugar donde viva lo quede por vivir (¡eso es mucho tiempo!),
por eso de cada viaje me traigo el equipaje perdido,
por eso es que he decidido nunca olvidar nunca olvidar;

no sé qué quiero pero sé lo que no quiero,
sé lo que no quiero pero no lo puedo evitar,
puedo seguir escapando y aun lo estoy pensando,
lo estoy pensando pero estoy cansado de pensar;

no sé lo que tengo, pero sé lo que no tengo,
sé lo que no tengo, porque no me lo puedo comprar,
puedo seguir cantando, pero sigo esperando,
sigo esperando pero estoy cansado de esperar...

(Andrés Calamaro - Argentina)

yo no lo sé de cierto, pero supongo





Yo no lo sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre
algún día se quieren,
se van quedando solos poco a poco,
algo en su corazón les dice que están solos,
solos sobre la tierra se penetran,
se van matando el uno al otro.
Todo se hace en silencio.

Como se hace la luz dentro del ojo.
El amor une cuerpos.
En silencio se van llenando el uno al otro.
Cualquier día despiertan, sobre brazos;

piensan entonces que lo saben todo.
Se ven desnudos y lo saben todo.
(Yo no lo sé de cierto. Lo supongo.)


(jaime sabines - méxico)

me encanta dios

Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.

Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre de traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida - no tú ni yo - la vida, sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿que importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho- frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes!Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia- y se agita y crece- cuando Dios se aleja.
Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.


(jaime sabines - méxico)

no hay paz

No quiero paz,
no hay paz,
quiero mi soledad.
Quiero mi corazón desnudo para tirarlo a la calle,
quiero quedarme sordomudo.
Que nadie me visite, que yo no mire a nadie,
y que si hay alguien, como yo, con asco, que se lo trague.
Quiero mi soledad,
no quiero paz,
no hay paz.


(jaime sabines - mexico)

involuntarias vacaciones...

hola,
me cambio de casa y no cambio de idea: seguiré estando por aquí.
lo único es que no tengo a la mano los textos que preparé para los posts... (se quedaron en mi compu y estoy momentáneamente sin internet en casa)
pronto regresaré.
mientras tanto, por qué no miras alguno de los enlaces que están ahí abajo?
chaíto

estúpido no soy


Australia no tiene países limítrofes, creo. O si los tiene, están bastante escondidos. Hay uno, por ejemplo, que nunca aparece. Y los demás por lo general tampoco. Hay que tener mucha intuición, para detectados. Yo nunca pude. Sonia sí. Ella sabe, de eso. Aunque para otras cosas es bien tronca. De carpintería, por ejemplo, no entiende nada. Es incapaz de cepillar una tabla. Perdió varios empleos, por eso. Y no pudo pagar la cuota del televisor. Se lo sacaron. Ella forcejeó, pero se lo sacaron. Eran cuatro, y ella no tenía a nadie de su parte. Solo a Susana, pero Susana apenas tiene un ano, no es rival para cuatro tipos que están acostumbrados a subir pianos por escalera. A uno le hizo frente, pero lo único que logró fue que el tipo le pellizcara el cachete. Le dolió por varios días . Quiso que le pusieran una curita. No conseguían. Tuvieron que salir a comprar. La farmacia estaba cerrada. Me fïjé cuál estaba de turno, y quedaba bastante lejos. Espere un ómnibus largo rato, y no pasaba. Pare un taxi. En la mitad del camino el tipo pinchó. Hacía frío, y me dio pereza ayudarlo a cambiar el neumático. Él se enojó. No quiso seguir el viaje. Fui caminando a la comisaría más cercana y lo denuncié. Había anotado el número del taxi. El agente que me recibió me hizo firmar una declaración. Era la cuarta vez que firmaba papeles, ese día. Había firmado en una inmobiliaria, porque le salí de garantía a un amigo. Después firmé un conforme, y también el libro de quejas de la oficina donde había firmado el conforme. Y también firmé en el velorio de otro amigo, que era ese día. Después nos fuimos a un bar, a tomar algo y a charlar sobre la muerte, y todas esas cosas. Sobre la reencarnación no llegamos a hablar. Pero él me dijo que su madre se llamaba Encarnación, y que él, si alguna vez tenía una hija, de nombre le iba a poner Reencarnación. Me pareció excelente. Yo tengo una tía que se llama Aurora, y si llego a tener una sobrina, le voy a poner Crepúsculo. Es lo menos que puedo hacer. Ella haría otro tanto por mí, estoy seguro. Por la familia es capaz de cualquier cosa. Una vez que le hablaron mal del padre, saco el facón y nunca más lo volvió a guardar. Se oxidó, con el tiempo. Fue una lástima, era de acero bueno. Creo que era sueco. Pero lo había comprado acá, en uno de esos locales que venden decomisos de aduana. Ahora está tratando de conseguir otro, pero la marca se le borró y no se acuerda cuál era. Siempre tuvo mala memoria para los nombres. Ni el mío, se acuerda. Por eso cuando me llama por teléfono se queda callada, no dice nada. Pero yo sé que es ella, la reconozco por la respiración. Tiene una especie de bronquitis crónica. De chica no se la pudieron curar, y ahora menos. Cada tanto se va a hacer nebulizaciones. Pero no le sirve de nada, porque cuando sale de ahí siempre se va a tomar un helado. Lo pide de sambayón, en general. Pero si alguien la ve no pide sambayón, pide de crema, o de limón. Porque le da vergüenza, pedir sambayón. No sé por qué. Es muy pacata, ella, y eso que se crió en los bajos fondos. Vivía en la zona del puerto, y siempre se llevaba algún marinero coreano para la pieza, en verano. En invierno se llevaba dos. Eso no sé por qué, tampoco. Ella nunca te lo va a decir, es muy callada. Y yo no soy de preguntar mucho, tampoco. Por lo general me quedo así, pensando, a ver si por mis propios medios puedo llegar a alguna conclusión. Yo creo que voy a poder. Estúpido no soy.
Leo Maslíah, publicado en Brecha, Uruguay, 19 de mayo de 1995

cadena

Este mensaje no es una cadena. Por lo tanto, destrúyalo sin reenviarlo a nadie. Contravenir esta sugerencia sólo congestio­naría inútilmente las líneas. Tenga buen criterio. Ni siquiera es necesario que siga leyendo esto. Si no tiene otra razón para con­tinuar conectado/a a la red, puede eliminar este mensaje y salir del programa, sin tener que lamentar la pérdida de ninguna información relevante. Es más, si usted todavía sigue leyendo es­to, francamente, es porque es un ser parasitario, que no tiene nada que hacer. Por qué mejor no sale a pasear? Le repito que en estas líneas no va a encontrar absolutamente nada que le sea de utilidad. Doy fe de ello, puesto que conozco la continuación del texto. Es exactamente del mismo tenor que cuanto antecede. Va­le decir: no dice nada. Así que... ¡basta de leer, imbécil! ¿Qué es­tás esperando encontrar? Ya te dije que no hay nada... ¿no me creés? Bueno, jorobate. Seguí leyendo, que no vas a encontrar nada que no sea la confirmación de lo anterior, es decir, que en lo que sigue no se dice nada. Nada de nada. No hay voluntad de diálogo, ni tan siquiera voluntad de monólogo. Es un texto vacío, y va a seguir así hasta la última de sus líneas. Se podría lo mismo dejar en blanco las líneas que faltan, de no ser porque co­mo esta página no tiene renglones, no se notaría que están. Pero el que estén no significa nada. No están por nada en especial. Entiendo que la curiosidad te pueda haber llevado a seguir le­yendo hasta acá, pero si seguís... es porque tu pelotudez no tiene limites, ¡Qué idiota, Dios libre y guarde! Ni siquiera para un lingüista o un gramático tiene sentido continuar leyendo esto, porque es una simple colección de frases banales cuyo único objetivo es ratificar la ausencia de finalidad de todo el resto del texto. (Continuará)
Leo Maslíah Carta a un escritor latinoamericano y otros insultos. Buenos Aires, Ed. de la Flor, 2000.

TUNGURAHUA




El volcán ecuatoriano Tungurahua continúa expulsando gases, lava y material incandescente y amenaza con seguir haciéndolo según los expertos del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, encargados de vigilar la evolución del volcán. Las exhalaciones de gases no se han detenido desde el pasado viernes cuando el volcán generó una gran explosión, la más fuerte desde que comenzó su actual proceso eruptivo en 1999.
El director del Instituto Geofísico, Hugo Yépez, ha indicado que anoche y esta madrugada pudieron observarse grandes bocanadas de gases y ceniza procedentes del volcán, y se escucharon fuertes detonaciones. Según ha explicado Yépez, dichas explosiones han generado "flujos piroclásticos", que son el material incandescente que baja por los flancos de la montaña, especialmente por el sector suroccidental del cráter. Ese material ha asolado varias zonas agrícolas vecinas a la montaña, ha afectado algunos pueblos y ha obligado a la evacuación de unas mil familias de la región, sobre todo las que se han visto directamente afectadas por las avalanchas de material magmático.
El drama y el riesgo de otra erupción crecen

Caminar por las localidades afectadas por la erupción del volcán Tungurahua es como pasar por pueblos fantasma del viejo oeste. Todo está cubierto por ceniza y cascajo volcánicos. Los colores de la vegetación están perdidos bajo el gris del material piroclástico, las fachadas de las humildes viviendas son también grises y muchos techos están caídos.

999 palabras


Por Rodrigo Fresán
Desde Barcelona

UNO Ya está, ya lo decidí hoy es el día, que llamen al fotógrafo, ya estoy listo y de buen humor y me siento bien y que me traigan un ejemplar del suplemento y mi conjunto Adidas y en una voy a salir sosteniendo el periódico y en otra con el mentón apoyado en un puño y en otras dos hablando por teléfono y listo y qué sorpresa se van a llevar por allá y por más allá también...
DOS Una imagen dice más que mil palabras, pero tratándose de las fotos de alguien acostumbrado a pronunciar discursos de cientos de miles de palabras, la verdad que esta, en apariencia, no dice gran cosa. Digo “en apariencia” porque –al aplicar mis poderes de Sherlock Holmes, los mismos que apliqué en su momento a la peliculita esa del asesinato de JFK o a aquella otra donde se ve el cochecito de bebé, pero no a Suri Cruise– esta foto acaba “diciendo” muchas cosas, casi confesándolas. Veamos, miremos: en todas las fotos, el sujeto C. aparece vistiendo un conjunto gimnástico con los colores blanco, rojo y azul de la bandera de su país. En dos fotos, C. aparece con el auricular de un teléfono en la mano. En otra se ve a C. casi sonriendo, el mentón apoyado en un puño. La cuarta foto es la más interesante de todas –la que más “dice”– porque en ella C. sostiene un ejemplar del suplemento especial del diario que responde al nombre de Granma del sábado pasado conmemorando sus ocho décadas de vida. Pero, atención: lo que en realidad tiene en sus dos manos C. no es un ejemplar del suplemento. Es tan solo una prueba, impresa a una sola tinta. La grapa que se observa claramente y sin posibilidad de equívoco en la esquina superior izquierda lo delata. Esto indicaría que las fotos no se tomaron el sábado, ya que cabe pensar que, desde la madrugada de ese día, se podría contar con el suplemento impreso y no hubiese hecho falta sacar una copia de impresión. Así, mi diagnóstico es que las imágenes se hicieron el viernes o antes. Seguiré investigando el tema, pero ahora los dejo porque mi mamá me llamó para tomar la leche y después tengo que hacer los deberes para el colegio y resolver unas fracciones y alguien me puede explicar para qué cuernos me van a servir a mí las fracciones si lo que yo quiero ser cuando sea grande es, elemental, mi querido...
TRES Meses atrás, en Ciudad de México, fui a ver una exposición sobre esa famosa e icónica foto del Che Guevara que le había tomado un fotógrafo llamado Korda. La exposición trataba del modo en que esa foto –como un virus gráfico– se las había arreglado a invadirlo absolutamente todo, fagocitando otras fotos, ascendiendo primero al inevitable y fácil símil jesucrístico para, enseguida, ser “homenajeada” por Madonna, por los Simpsons, por absolutamente todo y todos. Recuerdo que salí de la muestra mareado y volví a mi habitación de hotel y me fui a mojar la cara al baño y me vi en el espejo y entonces pegué un grito porque... porque... hasta esa mañana yo nunca había tenido barba. Casi medio año más tarde sigo gritando, pero el problema es que ahora me parezco más a Castro hablando por teléfono.
CUATRO Ayer me pasó algo muy pero muy raro. Sonó el teléfono a eso de las tres de la mañana. Y ya sabés el miedo que da un teléfono sonando a las tres de la mañana, sobre todo cuando estás lejos de tu país y la diferencia horaria y, de golpe, se te vienen encima los años y los kilómetros. Así que me desperté como si me hubieran dado una patada en la cabeza y, medio atontado pero del todo despierto, fui hasta el teléfono y levanté el tubo y escuché esa voz que no era de nadie conocido pero que sin embargo había escuchado tantas veces. “¿Hugo?”, preguntó la voz. Y yo le dije que sí, porque yo me llamo Hugo, pero estaba claro que yo no era el Hugo que esa voz pensaba. Aún así, la voz no escuchó mis explicaciones y seguía hablando y me dijo que tenían que tomarle unas fotos hablando por teléfono y que entonces que me llamaba a mí para que “tuvieran autenticidad”. Y yo le decía que no era ese Hugo, pero la voz seguía y seguía y me fui a dormir y, cuando me levanté al día siguiente, levanté el auricular y seguía hablando y me decía no sé qué de Eliancito...
CINCO Hoy me trajeron el periódico para que vea las fotos. Me dejaron un ejemplar del periódico sin hacer ningún comentario. Yo acababa de sacarme la cabeza de Mickey y me estaba por poner la de Donald. Porque ahora trabajo dos turnos. Me dijeron que si me porto bien y si no me bronceo de más, cuando sea un poco mayor me van a dejar ser Peter Pan. Y a mí me parece tan raro que yo tenga que crecer para poder hacer de alguien que no crece. Aunque más raro es esto de tener guardaespaldas y, al mismo tiempo, trabajar... Así es el capitalismo, me dicen. Y me advierten que no me queje porque peor la está pasando mi doble en La Habana, el chico que se hace pasar por mí pero que en realidad tiene cuarenta años y que es un espía de la CIA. Ya lo dije: todo es muy raro. ¿Que si extraño? No sé, me acuerdo de poco. A veces sueño que estoy otra vez en el mar, navegando sobre las olas, lejos de toda tierra, y me pregunto si no sería mejor seguir ahí, flotando, en ninguna parte.
SEIS Esta contratapa tiene exactamente 999 palabras. Una palabra menos que una imagen, pero exactamente la misma cantidad de palabras que dice esta foto. Falta una para llegar a las 1000 palabras. A ver quién la dice primero.


http://www.pagina12.com.ar/
Miércoles, 16 de Agosto de 2006

no te salves

No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si pese a todo
no puedes evitarlo

y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil al borde del camino
y te salvas

entonces no te quedes conmigo

(mario benedetti - uruguay)

Música popular chilena

Ya se encuentra disponible, con acceso general y gratuito, el más completo sitio web de consulta sobre compositores, intérpretes y personajes vinculados a la música chilena de los últimos ochenta años.
Más de 600 biografías de músicos y grupos surgidos o asentados en Chile, con discografías incluídas, constituyen el contenido principal de esta iniciativa. Es el resultado de una investigación desarrollada durante más de un año por un equipo de periodistas especializados en la cobertura de música popular para diversos medios.El criterio de trabajo ha consistido en respetar los márgenes amplios que hoy enmarcan el concepto de “música popular”, con textos sobre jazz, rock, hip-hop, cueca y balada, entre otros géneros. El sitio incluye también referencias de disqueros activos en la industria y en la escena independiente, y reseñas de libros relacionados (biografías, ensayos e investigaciones).Ya puedes navegar por el sitio. Revisar sus textos y reseñas, y buscar información sobre tus artistas favoritos. Es éste un trabajo aún en construcción, que se irá actualizando semanalmente con noticias y nuevas biografías.

VISITA: www.musicapopular.cl

Mirando al norte desde el sur

Desde antaño aprendimos a ver al mundo dividido entre norte y sur, siempre que el mapamundi no nos fuera puesto frente a los ojos patas arriba. En lo alto, el mundo iluminado que brilla con esplendor en la noche sideral al paso de los satélites, y abajo el mundo del subdesarrollo dominado por el hambre y la miseria, tragado por la oscuridad, donde la voracidad avanza desolando las selvas, y también el desierto avanza sobre la tierra fértil, y que piadosamente es llamado en los documentos internacionales, mundo en desarrollo. Y por si fuera poco, en los mapas escolares Europa aparecía dibujada con lente de aumento, para que su poderío colonial se correspondiera con su poderío territorial.
Esta fijación geográfico del arriba y abajo, arriba el norte, abajo el sur, vino a cimentar desde el siglo XIX no pocas ideas perversas para explicar el desarrollo, y también no pocas ideas sumisas acerca del porqué de nuestra pobreza. Arriba la raza caucásica, dueña del talento para la organización y la disciplina, y sobre todo dueña de la inventiva necesaria para crear el progreso y a arriesgarse a conseguirlo. Y abajo, los desordenados e indolentes mestizos, pobres por su propia culpa, levantiscos e incapaces de construir. Y por nuestra propia cuenta, los habitantes de este sur maldito empezamos a hacernos nosotros mismos la idea, también desde antaño, de que la imposibilidad de avanzar se hallaba en nosotros mismos, desheredados de talento y de fortuna, y que por eso se necesitaban de urgencia las inmigraciones europeas. Había que trasegar el norte hacia el sur, aliviar nuestra carga de mestizaje, para poder merecer una oportunidad sobre la tierra.
Nos condenaba, además del mestizaje remoroso, el clima. Lástima no tener estaciones que se sucedieran de manera exacta a lo largo del año, y no el caótico desorden tropical de soles y lluvias, humedad y vapores malsanos exudados por selvas y pantanos, culpables de la indolencia sensual, y de ese erotismo de costumbres capaz de producir música y poesía, pero nunca iniciativas concertadas y constantes, claves de todo progreso. Y nosotros mismos aprendimos también a aceptar que el paisaje de junglas enmarañadas, tormentas imprevistas, ciclones y ríos demasiado caudalosos, era nuestro peor enemigo. Cuánta falta nos hacía la apacible caída de la nieve.
Nos inventamos entonces países de eternas primaveras y suizas centroamericanas en el trópico, y ansiamos el frío y los leños encendidos en las chimeneas como asuntos cruciales para la redención de nuestros males. La nostalgia por las navidades blancas. Toda la parafernalia segundo imperio que entró en los salones, y la arquitectura neoclásica que marcó el perfil de los palacios presidenciales, los teatros y edificios públicos, vinieron a ser la consagración de esta devoción por el norte, como si también el transplante de decorados fuera capaz de obrar el milagro de entrar en el norte, sin movernos del sur. Por eso mismo, los techos de las mansiones victorianas en los villorrios centroamericanos, tuvieron el declive necesario para dejar resbalar la nieve.
Las inmigraciones masivas ensayaron a convertir al sur en norte, como ocurrió en Argentina, por ejemplo, un sueño muchas veces derrotado por las dictaduras militares, el populismo y las crisis económicas sucesivas que han tenido la maléfica virtud de volver atrás el péndulo del desarrollo, ya cuando parece que su viaje hacia delante es irreversible, de la riqueza a la pobreza y viceversa, desde los tiempos de Sarmiento. Y eso que los climas australes son capaces de producir nieve.
Quizás es en el trópico caribeño y centroamericano donde el síndrome del sur, a pesar de que geográficamente no lo somos tanto, hace que el péndulo siempre esté oscilando hacia atrás, y que su viaje hacia adelante se vea frustrado de manera tan perseverante. Hemos sido siempre culpables de los amaneceres más portentosos, espléndidas puestas en escena que incendian los cielos, de los sueños más descabellados, y de los aconteceres abruptos.
Un cataclismo permanente de la historia, donde abundan las exageraciones y las sorpresas más contundentes, hijos irremediables de la anormalidad, que hasta hoy sólo ha sido útil en la literatura, y mientras más anormalidad, mejor literatura, desde los dictadores que han llegado a ser seres sobrenaturales, eternos en el poder hasta la saciedad de los siglos, al juego más alucinante de contrastes, porque mientras sobrevive el paleolítico en lo hondo de las selvas y la sociedad patriarcal en los llanos ganaderos, visiones del pasado con sustancia real de presente, al mismo tiempo la modernidad, y aún la postmodernidad, nos asaltan en jirones y retazos para hacer más incomprensible el paisaje. El arado egipcio arrastrado por los bueyes al lado de las antenas parabólicas.
Y como en el juego de las cajas chinas, también el sur enmarañado contiene retazos del norte, una reducción a escala del norte y sur de la geografía universal. Acabamos de verlo en las recién pasadas elecciones de México, donde, aparte de la disputa acerca de la legitimidad de sus resultados, ha surgido un mapa electoral que muestra a la derecha del PAN reinando en el norte, más vecino a Estados Unidos, y la izquierda del PRD en el sur, más vecino de Centroamérica; el norte de México, supuestamente más rico, y el sur, el más atrasado. Un norte y sur locales, que quedan en empate técnico.
Pero no creamos en los espejismos que han sido fabricados para nosotros, y que nosotros mismos hemos ayudado a fabricar. En Bolivia, la región más rica y próspera es la del sur, la de Santa Cruz de la Sierra, que es más cálida, y la más pobre está al norte, la del altiplano, donde hace todo el frío que los viejos ideólogos sumisos veían como necesario para ser civilizados. Pobres de solemnidad hay en Nuevo León, en el norte de México, al lado de las usinas, como en Chiapas, al sur, donde la pobreza viene a confundirse con la de Guatemala. El atraso es desigualdad porque la riqueza está mal repartida, haga frío o haga calor.




Sergio Ramirez
Masatepe, julio 2006.
www.sergioramirez.com

de vez en cuando, irse


Es necesario irse a otro lugar
cuando se borran contornos
de la risa.
Recrear un presente
cambiarse de vestido
salir de alguna historia
inaugurar un sueño.
Es necesario descubrirse la cara
mirarse sin volver
al límite del aire.
Volar hacia otros mundos
que inciten a mezclar
sabores ya perdidos.
Es necesario limpiarse los zapatos
estirar el mantel
servirse de la copa
donde madura el beso.
Irse de vez en cuando irse
lejos de este renglón
y hallar la piedra suave
para escribir
bajo el torrente de agua
la palabra más bella.

Silvia Spinazzola

para saber más, visita: http://www.thebigtimes.com