curriculum



El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente


usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad
tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber
que al fin el mundo es esto:
en su mejor momento
una nostalgia
en su peor momento
un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere.



(mario benedetti - uruguay)

rep


cuado tengas ganas de morirte...



Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.

Quédate dos días sin comer
y verás qué hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.

Quédate sin mujer: verás.

Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete y ya.


(jaime sabines - méxico)

en tiempos difíciles




A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntaran al tiempo de la Historia.
Le pidieron las manos,
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida)
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir, con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño);
le pidieron las piernas,
duras y nudosas
(sus viejas piernas andariegas)
porque en tiempos difíciles
¿algo hay mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.
Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.
Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles
esta es, sin duda, la prueba decisiva.



Heberto Padilla, Cuba, 1932

la luna




La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía

Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.

Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados.


Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas



(jaime sabines - méxico)

no quiero paz

No quiero paz, no hay paz,
quiero mi soledad.
Quiero mi corazón desnudo
para tirarlo a la calle,
quiero quedarme sordomudo.
Que nadie me visite,
que yo no mire a nadie,
y que si hay alguien,
como yo, con asco,
que se lo trague.
Quiero mi soledad,
no quiero paz, no hay paz.

(jaime sabines - méxico)

dos palabras




Esta noche al oído me has dicho dos palabras
Comunes. Dos palabras cansadas
De ser dichas. Palabras
Que de viejas son nuevas.


Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
Filtrando entre las ramas
Se detuvo en mi boca.


Tan dulces dos palabras
Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
Moverme para echarla.
Tan dulces dos palabras
—Que digo sin quererlo— ¡oh, qué bella, la vida!—
Tan dulces y tan mansas
Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.


Tan dulces y tan bellas
Que nerviosos, mis dedos,
Se mueven hacia el cielo imitando tijeras.


Oh, mis dedos quisieran
Cortar estrellas.

(alfonsina storni - argentina)

churri, loba triste

Guarda luto bajo el brazo
como pan o periódico
es la loba más triste del mundo
tiene un testamento no escrito
que cuenta sus legados
la sensación del musgo
los pliegues del viento
y sus rincones acústicos
deja todo
la manada deshecha
los hijos
bordea el precipicio
es loba triste
guarda luto
por los zumbadores que no están
o están apenas en matorrales secos
que pierden hojas
se frotan hasta sangrar
albergan insectos y aguijones
loba triste conversa con los muertos
se mira en sus espejos
desaparece

(maría fernanda espinosa – ecuador)

fin de un sueño

Entre mis dedos se ha quedado un sueño.
Se ha quedado dormido como un tierno.
Apenas alcancé a tocar sus delicadas alas
alistándose para el vuelo.
Apenas si lo sentí llegar en un canto...
No estoy triste por haber soñado.
Estoy triste por toda la arena que se me quedó en las manos
esperando el castillo que habría de surgir
desafiándolo todo:
vientos
mareas
malos augurios de los sacerdotes del tiempo.
Triste estoy
por lo que pudo haber sido.
Porque hubiera podido ser tan hermoso,
(pleno y soleado
arco iris después de las lluvias.
Hubiéramos podido inventar el amor
desde tanta esquina diferente,
irlo haciendo en un modo
nunca visto antes del mundo.
Porque podíamos.
Teníamos la magia,
la fórmula secreta,
el gozo por descubrir alquimias
encerradas en la memoria de la tierra
Pero no tuvimos, amor
las alas amaestradas
que requería nuestro sueño
y nos quedamos allí,
en el umbral del poema,
mirándonos apenas
y sabiendo
que pudo haber nacido
y no lo despertamos a tiempo.







(gioconda belli - nicaragua)

hada



gato villegas - ecuador
(enlace aquí al lado)









escrúpulo

Me parece que vivo
que estoy entre los ruidos
que miro las paredes,
que estas manos son mías,
pero quizás me engañe
y paredes y manos
sólo sean recuerdos
de una vida pasada.
He dicho "me parece"
yo no aseguro nada.


(oliverio girondo - argentina)

historia

Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.


(julio cortázar - argentina)

cadena


Este mensaje no es una cadena. Por lo tanto, destrúyalo sin reenviarlo a nadie. Contravenir esta sugerencia sólo congestio­naría inútilmente las líneas. Tenga buen criterio. Ni siquiera es necesario que siga leyendo esto. Si no tiene otra razón para con­tinuar conectado/a a la red, puede eliminar este mensaje y salir del programa, sin tener que lamentar la pérdida de ninguna información relevante. Es más, si usted todavía sigue leyendo es­to, francamente, es porque es un ser parasitario, que no tiene nada que hacer. Por qué mejor no sale a pasear? Le repito que en estas líneas no va a encontrar absolutamente nada que le sea de utilidad. Doy fe de ello, puesto que conozco la continuación del texto. Es exactamente del mismo tenor que cuanto antecede. Va­le decir: no dice nada. Así que... ¡basta de leer, imbécil! ¿Qué es­tás esperando encontrar? Ya te dije que no hay nada... ¿no me creés? Bueno, jorobate. Seguí leyendo, que no vas a encontrar nada que no sea la confirmación de lo anterior, es decir, que en lo que sigue no se dice nada. Nada de nada. No hay voluntad de diálogo, ni tan siquiera voluntad de monólogo. Es un texto vacío, y va a seguir así hasta la última de sus líneas. Se podría lo mismo dejar en blanco las líneas que faltan, de no ser porque co­mo esta página no tiene renglones, no se notaría que están. Pero el que estén no significa nada. No están por nada en especial. Entiendo que la curiosidad te pueda haber llevado a seguir le­yendo hasta acá, pero si seguís... es porque tu pelotudez no tiene limites, ¡Qué idiota, Dios libre y guarde! Ni siquiera para un lingüista o un gramático tiene sentido continuar leyendo esto, porque es una simple colección de frases banales cuyo único objetivo es ratificar la ausencia de finalidad de todo el resto del texto. (Continuará)
Leo Maslíah Carta a un escritor latinoamericano y otros insultos. Buenos Aires, Ed. de la Flor, 2000.

quiere

Quiere que no midas cada paso
Quiere que no des pasos demás
Quiere que la quieras
Y le enseñes toda la felicidad

Quiere que la abraces y la calmes
Quiere que la dejes descansar
Quiere que sonrías
Y le cures las heridas de la soledad

Quiere todo el tiempo para respirar
Y que respires
Tiempo para dar, cuidarte y que la cuides
Tiempo para amar tu amor, amar su amor
Y amar, armar y amarte, amor

Quiere que le des espacio y tiempo
Quiere que le cuentes tu dolor
Quiere que la quieras y encender
Como una hoguera toda su pasión

Quiere que la amarres a tus besos
En el paladar de tu sabor
Quiere que sonrías
Y sentirse protegida de tu corazón



(Pedro Guerra)

represión y civilizacón

En la serie televisiva "Kung Fu", Kwai Chang Caine, exper­to en arte marcial, es pacifista y se resiste a usar la violencia en cualquiera de sus formas, pero el espectador espera todo el tiempo el momento en que al héroe no le queda otro camino que reventar a los malos a patadas.
En "Hechizada", la bruja Samantha, reducida a civilizada ama de casa, tiene poderes extraordinarios que le permiten hacer aparecer y desaparecer cualquier cosa, trasladarse instantáneamente desde cualquier parte hasta cualquier otra, y cambiar de forma o de aspecto cuando le plazca. Su marido le prohíbe hacer uso de estos poderes y ella acepta de buena gana esta prohibición, pero el espectador espera todo el tiempo el momento en que a ella no le quede otro camino que poner en práctica su magia.
En "Mi bella genio" sucede más o menos lo mismo, salvo que la genio, además de pícara y traviesa, es torpe y utiliza su magia de modo inoportuno, debiendo luego volver a utilizarla para reparar los daños creados por su utilización anterior. El es­pectador espera siempre el momento en que, para bien o para mal, ella practica su magia prohibida.
En "Alf', un alienígena se halla oculto en el seno de una familia tipo y tiene prohibido mostrarse en sociedad, pero el espectador espera ansiosamente el momento en que se produce la transgresión y Alf- aunque sea por un rato y mientras los Tanner no consigan dar una explicación civilizada de esto - es descubierto por alguien de afuera.
En "Hulk" el científico David busca incansablemente la manera de anular los efectos del experimento que lo condenó a convertirse en un gigante verde cada vez que se enoja. Pero el espectador mira la serie esperando todo el tiempo que llegue el momento en que lo hagan enojar, para que se convierta.
En "Paraíso", el pistolero Ethan Cort decidió cambiar de vi­da y se, afincó en una granjita para trabajar honradamente y criar en paz a sus cuatro sobrinos, enseñándoles a respetar la ley, pe­ro el espectador espera todo el tiempo que surjan problemas y que para resolverlos Ethan no tenga otro camino que volver a usar su pistola.
Leo Maslíah Carta a un escritor latinoamericano y otros insultos. Buenos Aires, Ed. de la Flor, 2000.

cilene

Cilene sabe que lo que está más allá, es para ella.
-Mãe, qué hay detrás de esa montaña?- Se dice así, se siente de otra manera.

Ese sentimiento lo tiene una niña de 9 años. Ella está impresionada con esa montaña y algo le dice que el mundo no termina en ese montón de piedra.
Cilene es otra hermana, es otra hija, es otra ayuda para su madre pero es otra boca. El día de mañana Cilene deberá hacer esto que su madre hace y esta aprendiendo, es disciplinada, habla poco y su padre la ama. No todo es promiscuidad en el campo. No todo es mugre y trabajo. No todo es frío y aburrimiento; la vida en este paraje es esto que se ve. Un río limpio, las flores con sentido y un montón de tierra que hay que trabajar y respetar, porque cuando la tierra se amiga de las manos de la gente, da todo lo bueno que tiene y se brinda tanto; que el hombre se enamora, hasta unirse definitivamente a ella en muerte.
Cilene está obnubilada por las manos de su padre, las manos de su padre le estallan en el viento. Su padre tiene las manos de madera y si él la abraza parece es el dueño del bosque ya que con el viene el olor de la madera, y la frescura de los árboles. Para la madre de Cilene, su marido es un hombre que trabaja y eso basta, es lógico que beba de vez en cuando ya que de sol a sol se parte la espalda. Ella no necesita beber porque es mujer y es mejor que no lo haga por algo que esta también escrito en su sangre.
Cilene tiene los ojos claros como su padre y su padre tiene los ojos claros como su madre y esta historia sigue hasta tatarabuelos.
La niña de los ojos claros tiene una nariz fina que corta el viento, la cara limpia, el cabello adolescente y tiene en mente saber que hay detrás de aquella montaña.
De lo que hay detrás su padre no habla o por lo menos niega saber.


Cilene es tan protagonista de ese lugar, que nadie aceptaría que ese sitio no es suyo.
Siempre hay un camino que casi nadie conoce. Es un camino que aún no se ha hecho, es un camino mas allá. Aquí, parados en la puerta de la casa, al lado de ese tronco que parece ser el lugar de descanso obligatorio para atardeceres; aquí a la altura de estos nueve años de niña, eso no es un camino. Es que los caminos nacen como preguntitas de hijo, como respuestas de padre se hacen hilo y sendero y es a fuerza de enfrentarlo y dar los pasos que todo eso se vuelve nada más y nada menos que tu vida


Del otro lado de la montaña hay ahora una mujer feliz, que mira en el escritorio de su universidad una foto. El papel fotográfico ha dejado a Cilene enfrentada a sus recuerdos, ella ha colocado la mano en su rostro y mirando las fotos de sus dos hijos, un niño y una niña es que se ha visto sobresaltada. Justamente en los pequeños ojos de su niña es donde ve que están mirando otra montaña.

(sergio mercurio - argentina)
ESCUCHA ESTE CUENTO EN LA VOZ DE SU AUTOR:

qué tengo yo que ver






si pudiera saber
qué diablos tengo yo
que ver con todo esto
si no me acosara
acorralara
a toda hora a toda voz
en todas las circunstancias y momentos
y pudiera saber
pensar un poco
aplicada y serenamente en qué
en qué demonios
en qué diablos tengo
yo
que ver con todo esto.



(idea vilariño - uruguay)

quiero quedarme



Pronto hemos de separarnos
y de decirnos adiós.
Uno seguirá camino,
el otro no.

Quiero quedarme y que sigas
como si te fuera en pos;
pero no vuelvas la cara,
mujer de Lot.

Irás sola,
¿y por qué triste?,
con mi recuerdo y con Dios.
Será posible que encuentres alguna flor.

Si en cambio tú te quedaras,
¿cómo podré seguir yo?

Las noches me encontrarían en donde estoy.



(leon de greiff - colombia)