...


tem palavra
que não é de dizer
nem por bem
nem por mal
tem palavra
que não é de comer
que não dá pra viver
com ela
tem palavra
que não se conta
nem prum animal
tem palavra
louca pra ser dita
feia bonita
e não se fala
tem palavra
pra quem não diz
pra quem não cala
pra quem tem palavra
tem palavra
que a gente tem
e na hora H
falta


(alice ruiz - brasil)

soy mi cuerpo

Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste y está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen.Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían.Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío. Échenme encima todo lo que tenga calor, las sábanas, las mantas, algunos papeles y recuerdos, y cierren todas las puertas para que no se vaya mi soledad.Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si hablo dormido no me hagan caso, si digo algún nombre, si me quejo. Quiero que hagan de cuenta que estoy enterrado, y que ustedes no pueden hacer nada hasta el día de la resurrección.Ahora quiero dormir un año, nada más dormir.

(jaime sabines - méxico)
Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuyes y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. Llorar todo el insomnio y todo el día!


(oliverio girondo - argentina)

comunión plenaria

Los nervios se me adhieren al barro, a las paredes, abrazan los ramajes, penetran en la tierra, se esparcen por el aire, hasta alcanzar el cielo. El mármol, los caballos tienen mis propias venas. Cualquier dolor lastima mi carne, mi esqueleto. ¡Las veces que me he muerto al ver matar un toro!...
Si diviso una nube debo emprender el vuelo. Si una mujer se acuesta yo me acuesto con ella. Cuántas veces me he dicho: ¿Seré yo esa piedra?
Nunca sigo un cadáver sin quedarme a su lado. Cuando ponen un huevo, yo también cacareo. Basta que alguien me piense para ser un recuerdo.
(oliverio girondo - argentina)

aplastamiento de las gotas

Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga, ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran, me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

(julio cortázar – argentina)

las gentes que viajan

Las gentes que viajan adquieren
una forma fragilísima de belleza.
Por algunas horas se transforman en algo
Singular, y viven agudamente;
descubren extraños sentimientos
que no sospechaban que pudieran
tenerse, y caminan como dichosos

(…)

He visto partir a las gentes,
y no estaban solas: se sumergían
en su larga noche de viaje,
llevando en su sangre la pureza
que dan las distancias y los adioses;
pobladas de bocas y de miradas,
se purificaban como si fueran
a entrar en un templo o en un combate.

Y he visto los regresos y llegadas, abrazos
de amor entre gentes que no se amaban;
pero, sin embargo, el amor lucía
en ellos, brillaba evidente.

Y los que regresan sin que nadie
los espere viven también; trajeron
una soledad más limpia, un tesoro
de pueblos hallados, de noches decubiertas.

(…)

Y los que regresan y los que parten
se confunden: todo llevan en ellos
una sensación de heroísmo,
una lumbre tenue que se funda
en su corazón, y se derrama
y enciende sus rostros atónitos,
poblados de pérdidas y esperanzas.


(Rubén Bonifaz Nuño – Veracruz)

farewell


1


Desde el fondo de ti, y arrodillado,

un niño triste, como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

2

Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

3

(Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.

4

Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.)

5

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía. Qué más?
Juntos hicimos un recodo en la ruta donde el amor pasó.

Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy...

Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.


(pablo neruda - chile)

el burro y la flauta


tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un burro que pasaba por ahí resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del burro y de la flauta.
incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte - y ambos creían en la racionalidad - se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.
(augusto monterroso - guatemala)

isla

aunque estoy a punto de renacer,
no lo proclamaré a los cuatro vientos
ni me sentiré un elegido:
sólo me tocó en suerte,
y lo acepto porque no está en mi mano
negarme, y sería por otra parte una descortesía
que un hombre distinguido jamás haría.
Se me ha anunciado que mañana,
a las siete y seis minutos de la tarde,
me convertiré en una isla,
isla como suelen ser las islas.
Mis piernas se irán haciendo tierra y mar,
y poco a poco, igual que un andante chopiniano,
empezarán a salirme árboles en los brazos,
rosas en los ojos y arena en el pecho.
En la boca las palabras morirán
para que el viento a su deseo pueda ulular.
Después, tendido como suelen hacer las islas,
miraré fijamente al horizonte,
veré salir el sol, la luna,
y lejos ya de la inquietud,
diré muy bajito:
¿así que era verdad?



(virgilio piñera – cuba)

te quiero a las diez de la mañana

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?

(jaime sabines - méxico)

buscar


No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.





(alejandra pizarnik - argentina)

golosinas





Un día estas cosas son cosas pasadas
Llenando la memoria como cajas

Tu risa que brinca, febrero y tus cartas
Y Silvio y Ojalá como coartada

Todos tenemos algo escondido
Y yo como todos tengo lo mío

Un día estas cosas son polvo de estrellas
Momento como curva en la vereda

Un día miramos y acaso reímos
Pensando en lo que ha sido y lo que fuimos

Todos tenemos algo escondido
Y yo como todos tengo lo mío

Amor y golosinas, sueños perversos
Y Gerard Depardieu diciendo versos

Un día volvemos aquí donde estamos
Y todo lo importante lo encontramos

El agua más fresca, la flor de las flores
Aroma que resuelve los olores

Todos tenemos algo escondido

Y yo como todos tengo lo mío


(pedro guerra - islas canarias)

mucho más allá





Quisiera hablar de la vida
Pues esto es la vida
este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse
la cabellera a puñados, este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir,
sólo por ver si se puede decir:
es que soy yo?
verdad que sí?


(alejandra pizarnik - argentina)

enigma de la deseosa




Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto de 32,
exige lectura de Ovidio, ofrece:
a) dos pechos de paloma,
b) toda su piel liviana
para los besos,
c) mirada verde para desafiar el infortunio
de las tormentas;

no va a las casas
ni tiene teléfono, acepta
imantación por pensamiento.
No es Venus;
tiene la voracidad de Venus.



(gonzalo rojas - chile)

ojalá nos invadan

Y ahora qué más da;
si nos hemos quedado solos,
que nos invadan sería lo mejor.
Sería una bendición para nuestra tierra
que rodeen nuestras fronteras
y que nos invadan nuestros
hermanos latinoamericanos.
Que nos invadan los ecuatorianos,
tal vez así volvamos a tener
de tierno maíz el corazón que perdimos.
¡Que nos invadan los cubanos!
Para que nuestros niños
se eduquen gratuitamente
y no mueran en las puertas
de los hospitales privados.
Que venga lo mejor de nuestra América.
Que venga un contingente
de garotas brasileras
que nos hagan el amor hasta
perder la leve fuerza que se necesita
para apretar un gatillo.
Sería lo mejor para Colombia
una invasión brasilera a gran escala;
De pronto así, algún día,
ganemos un mundial de fútbol.

Necesitamos urgentemente
una invasión venezolana,
para volver a decir
las cosas con claridad,
con franqueza, sin santaderismos,
con elocuencia bolivariana.
Se requiere con urgencia
una invasión boliviana,
que nos quite esa vergüenza
de ser indios; esa vergüenza,
que nos condena eternamente
al peor de los subdesarrollos.
Reclamo con ansias la invasión
de tropas de piqueteros argentinos,
de madres y abuelas de plaza,
que nos cuenten historias
en donde podamos reconocer
en nuestras propias historias.
Que vengan tropas españolas y chilenas,
a contarnos como se pudre el corazón
de una patria fascista.

Vengan los uruguayos con sus mates amargos
a contarnos la milonga dulzona y triste
de sus desaparecidos.
Que vengan todos los hermanos
del mundo a esta tierra olvidada
a hacernos entender que nuestro
país no es el mejor país del mundo,
porque es una patria injusta.
Que Colombia es pasión...
y muerte.
Ojala nos invadan la batucada festiva
que acabe con nuestro luto,
que acabe con este silencio que aturde.
Estamos solos, a la derecha del mapa.
Sólo nos acompaña nuestro buen amigo
el que invadió el país de las mil y una noches.



(lizardo carvajal - colombia)

un día






andas por esos mundos como yo; no me digas
que no existes; existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes,
por los anchos caminos echaremos a andar.


no nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
dónde está la boca, la boca que suspira?
diremos, el camino volviendo a desandar.

quizás nos encontremos frente a frente algún día,
quizás nuestros disfraces nos logremos quitar.
y ahora me pregunto... cuando ocurra, si ocurre,
sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?



(alfonsina storni - suiza/argentina)

fábula de un animal invisible






el hecho – particular y sin importancia – de que no lo veas, no significa que no exista, o que no esté aquí, acechándote desde algún lugar de la página en blanco, preparado y ansioso de saltar sobre tu ceguera.





(wilfredo machado – venezuela)

cambios




cambio lola de 30
x dos viejas de 15

cambio torta de novia
x un par de muletas eléctricas

cambio gato enfermo de meningitis
x aguafuerte del siglo XVIII

cambio volcán en erupción permanente
x helicóptero poco uso

cambio gato x liebre

cambio zapato izquierdo  x  derecho


(nicanor parra - chile)





Fujimori empezó a responder por violaciones a los derechos humanos

Por Reynaldo Muñoz AFP


LIMA (AFP) - El ex presidente peruano Alberto Fujimori compareció para el inicio de un histórico juicio por violación a los derechos humanos en que se declaró inocente y del que podría salir con una sentencia en prisión de por vida, en una jornada que finalizó de manera abrupta por una hipertensión del acusado.
Despojado del enorme poder que ostentó en la década pasada, Fujimori, de 69 años, se sentó en el banquillo de los acusados ante un tribunal de la Corte Suprema presidido por el juez César San Martín, quien debe estudiar el pedido del fiscal José Peláez, que exige una condena de 30 años de cárcel por dos matanzas que dejaron 25 muertos y por dos casos de secuestro de opositores.
Tras un receso, el médico del Instituto Nacional Penitenciario señaló ante el tribunal que Fujimori fue evaluado a las 13H45 (18H45 GMT) y presentó "síntomas de dolor precordial, dolor de cabeza, dolor de garganta, y en el examen se evaluó una crisis hipertensiva. Se recomienda reposo por el día de hoy hasta evaluación el día de mañana".
Por esa razón San Martín suspendió la audiencia hasta el miércoles a las 09H30 locales (14H30 GMT).
Sin embargo en el comienzo del juicio Fujimori lució de buen semblante. Vestido sobriamente con terno oscuro y una corbata dorada, estuvo serio y callado durante las primeras horas pero luego ante una pregunta de San Martín sorprendió levantando la voz y utilizando un tono de arenga política.
"Rechazo los cargos, soy inocente, no acepto la acusación fiscal", dijo Fujimori en tono vibrante en respuesta al juez, que le preguntó si aceptaba la requisitoria de la fiscalía.
"Acusado Fujimori, aquí mando yo. Tranquilo, tiene usted que respetar las directivas del tribunal", le dijo en voz alta el juez San Martín, quien le pidió precisar 'Sí' o 'No' a su pregunta.
Un exaltado Fujimori solicitó luego al juez, en medio de aplausos, "30 segundos" para terminar de exponer una síntesis de su defensa, que continuó a las apuradas señalando que "yo recibí el país en el año 1990 casi en colapso".
"Mi gobierno rescató los derechos humanos de 25 millones de peruanos, sin excepción alguna. Si hubo hechos execrables no fueron por mi orden y los condeno", remató agitado Fujimori, que empleaba un timbre enérgico de voz y agitaba los brazos constantemente parado detrás del pupitre asignado por el tribunal.
En una sala contigua y separada por un ventanal de la sala de juzgamiento se encontraban tres de sus cuatro hijos: la congresista Keiko Sofía, Sachi Marcela y Kenji Gerardo. Junto a ellos un grupo de congresistas fujimoristas, y en la misma sala familiares de las víctimas, periodistas, representantes de organismos de derechos humanos y observadores internacionales.
Durante la audiencia se escuchaban a lo lejos persistentes arengas de partidarios de Fujimori lanzadas por altoparlantes. "Estamos contigo 'Chino'", "el 'Chino' es inocente", rugía una estentórea voz desde un local a unos cien metros del lugar de juzgamiento.
Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000, es acusado de ser autor intelectual en el asesinato, tortura y lesiones graves por las matanzas en el vecindario limeño de Barrios Altos y en la Universidad La Cantuta, que costaron la vida a un total de 25 personas, en 1991 y 1992, ejecutadas por un comando de la muerte denominado Grupo Colina.
Ambos hechos están considerados como los peores crímenes perpetrados por el Estado en el conflicto interno entre 1980 y 2000 contra los guerrilleros Sendero Luminoso y MRTA.
Para el fiscal Peláez -quien hizo notar en el juicio que hoy es el día de los derechos humanos-, Fujimori "trazó una política de combatir la subversión usando los métodos de guerra clandestina de baja intensidad y eliminación de enemigos".
El juez San Martín junto a los magistrados Hugo Príncipe y Víctor Prado analizarán el dictamen de Peláez e interrogarán a unas cincuentas personas, llamadas por la fiscalía y la defensa de Fujimori, en el juicio que se estima tendrá una duración no menor de un año.